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Cuando el intercambio es frecuente, los sistemas de trueque encuentran rápidamente la necesidad de tener algún bien con propiedades monetarias. Esto facilita mucho el comercio y la permanencia de las familias en la zona, favoreciendo la riqueza del lugar y el crecimiento demográfico dando lugar al natural proceso del libre comercio y evolución de la economía.
Para ello, distintas civilizaciones han adoptado distintos bienes como dinero (oro, plata, otros metales o minerales, trigo, en China se crearon tabletas de té, etc.).En la historia occidental, la primera manifestación histórica que conocemos del dinero en forma de moneda fue inventada por los fenicios.
El dinero en esa fase tiene un valor intrínseco. El oro o la plata en sí tienen un valor, y por eso se intercambia. Sin embargo, hoy en día el dinero solo tiene valor como instrumento de intercambio (el papel del que está compuesto un billete no tiene valor). En los siglos XVIII y XIX, muchos países tenían un patrón bimetálico, basado en oro y plata. Entre 1870 y la Primera Guerra Mundial se adoptó principalmente el Patrón oro, de forma que caulquier ciudadano podría transformar el papel moneda en una cantidad de oro equivalente.
En el periodo entre guerras mundiales se trató de volver al Patrón Oro, si bien la situación económica y la crisis del 29 terminó con la convertibilidad de los billetes en oro para particulares. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los aliados establecieron un nuevo sistema financiero en los acuerdos de Bretón Woods, en los cuales se establecía que todas las divisas serían convertibles en dólares estadounidenses y sólo el dólar estadounidense sería convertible en lingotes de oro a razón de 35 dólares por onzas para los gobiernos extranjeros.
En 1971, debido a las políticas fiscales expansivas de los EE.UU., motivadas fundamentalmente por el gasto bélico de Vietnam, provoca la abundancia de dólares lo que plantea dudas acerca de su convertibilidad en oro. Lo cual provoca que los bancos centrales europeos intentaron convertir sus reservas de dólares en oro, creando una situación insostenible para los EE.UU. Ante ello, en diciembre de 1971, el presidente de EE.UU. Richard Nixon suspendió unilateralmente la convertibilidad del dólar en oro y devaluó el dólar un 10%. En 1973, el dólar se vuelve a devaluar otro 10 %, hasta que, finalmente, se termina con la convertibilidad del dólar en oro.
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