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Muchas personas, usan sólo cheques o tarjetas para pagar gran parte de sus cuentas o gastos. Pero el, dinero en efectivo sigue siendo una necesidad diaria a la hora de, por ejemplo, comprar el cafecito de la mañana. Si bien, el uso de tarjetas y cheques ha aumentado radicalmente en los últimos años, el "cash", sigue siendo la forma de pago más común.
Quedarse, sin cash en el bolsillo ocurre a menudo, por lo general cuando los bancos están cerrados, o cuando los cajeros automáticos (ATM), están fuera de servicio o, también ellos, se quedan sin efectivo. Cuando alguien se queda sin dinero, lo primero que hace es buscar una sucursal de su banco, sencillamente porque se puede retirar fondos sin pagar un recargo por el servicio. O si no una sucursal, un ATM del mismo banco.
Todos al menos los que son conscientes de los costos, tratan de evitar el uso de los cajeros de otros bancos para no tener que pagar esas pequeñas sumas que a lo largo del mes pueden sumar muchos dólares.
Sacar dinero del cajero de un banco diferente a aquel en el que se tienen las cuentas puede resultar costoso. Para empezar, el banco propietario de ese cajero cobrará entre uno y dos dólares por la transacción. A esto hay que sumarle el hecho de que el banco donde uno guarda su dinero también cobrará entre uno y dos dólares por haber usado un cajero ajeno.
En otras palabras, se puede llegar a pagar cuatro dólares en penalizaciones por sacar 20 dólares de un cajero que no sea del propio banco con el que uno trabaja.
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